Un nuevo hogar para la esperanza

Cómo un hombre reconoció una necesidad y movilizó a otros para unirse a la misión

En 1990, un creyente llamado Fortunato Catashunga le dijo a Dios que estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para compartir el evangelio con los miembros de la comunidad local en Pucallpa, Perú. Esta oración abrió las puertas para que un pequeño grupo se reuniera en su casa durante los siguientes dos años.

Luego, en enero de 1992, un miembro generoso donó un terreno para construir un templo nuevo. Lo que comenzó como una humilde iglesia en una casa se convirtió en una congregación dedicada, llamada Voz de la Esperanza.

Pero la obra aún no había terminado.

Con el paso de los años, la iglesia Voz de la Esperanza comenzó a enfrentar nuevas necesidades. El clima y las condiciones de la región de Pucallpa pueden ser extremos y salvajes. Su iglesia  empezó a tener goteras y necesitaba una renovación urgentemente, o  una iglesia nueva para sus miembros. 

Fue entonces cuando Roy Robinson intervino.

La estructura de la nueva iglesia Voz de La Esperanza.

Roy, pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de Monticello, en Arkansas, se enteró de las dificultades que enfrentaba la iglesia Voz de la Esperanza.

Y decidió hacer algo al respecto.

Roy creó una campaña de recaudación de fondos en el sitio web de Maranatha y comenzó a compartirla con sus amigos y conocidos. ¡Juntos lograron recaudar el 97 % de los fondos necesarios para el proyecto!

El pasado agosto , Roy dirigió a 13 voluntarios de Carolina del Norte y Arkansas hasta Pucallpa, donde trabajaron junto a los miembros de la iglesia local. Compartieron comidas, soportaron fuertes tormentas de lluvia y colocaron bloques para construir un nuevo templo. Los fondos que Roy ayudó a recaudar permitieron completar una iglesia con una sólida estructura de acero, un techo resistente, paredes de block , repello , pintura, instalaciones eléctricas, ventanas, puertas y aceras.

La vieja iglesia necesitaba renovaciones desesperadamente.

El equipo no solo construyó un nuevo templo , sino que también formó amistades duraderas como parte de la familia mundial de Dios.

«[El servicio] despierta el deseo de compartir el evangelio y ayudar a los demás», comentó Roy. «Todos somos parte de la misma familia».

Tu influencia y tus recursos pueden llegar mucho más lejos de lo que imaginas. Tus donaciones contribuyen directamente a la construcción de nuevos templos y otras estructuras donde las personas pueden escuchar la Palabra de Dios.

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