Con lluvia o con sol: Maranatha en el Campamento Adventista Lawroweld

Del 21 al 30 de septiembre, 32 voluntarios dedicaron sus días a trabajar entre los colores otoñales del Campamento Lawroweld, en el estado de Maine. El proyecto que habían venido a realizar prometía ser un trabajo grande y emocionante. La líder del grupo, Glenda Davidson, y su esposo, el Dr. Robert Davidson, habían planificado la remodelación de la cocina del campamento como objetivo principal. Como objetivo secundario, estaba la construcción de un nuevo pabellón para el club de Conquistadores.

¿Pero qué ocurre cuando los planes originales de un proyecto tienen que reorganizarse?

Debido a complicaciones con los permisos, la iniciativa de remodelar la cocina fue cancelada por completo, y el proyecto del pabellón tuvo que rediseñarse para adaptarse a las herramientas disponibles. Los voluntarios pasaron los primeros días talando árboles, quitándoles la corteza y cortando los troncos recién talados en tablones para el pabellón. Luego apilaron cuidadosamente toda la madera para poder iniciar la construcción una vez que se secara.

Y entonces comenzó la lluvia. Llovió intensamente desde el domingo hasta el martes. Una vez más, los voluntarios tuvieron que reorganizar sus planes. Afortunadamente, había mucho por hacer.

El grupo trabajó en el aislamiento del techo y las paredes del edificio de mantenimiento, organizó herramientas y suministros diversos, y en el desmontaje de los tabiques de los establos, los cuales ya no albergan caballos, sino que se utilizan como almacén. También remodelaron el área de la fogata para convertirla en un anfiteatro, demolieron una antigua plataforma y pintaron y organizaron el sótano del campamento.

“Lo mejor del proyecto fue el compañerismo”, dijo Davidson. “La disposición de los voluntarios para ir más allá de lo esperado hizo que fuera un grupo increíble con el que trabajar”.

Cada noche, los voluntarios compartían historias durante los cultos de adoración y también disfrutaban de cantar juntos acompañados de instrumentos. Los voluntarios que llegaron de distintas partes del país pudieron disfrutar de los colores brillantes y vibrantes del otoño de Maine mientras trabajaban en el campamento.

La lluvia pudo haber cambiado sus planes, pero, con lluvia o con sol, el trabajo de Maranatha en Lawroweld terminó siendo un gran éxito y una oportunidad para establecer vínculos especiales.

Desde 2020, Maranatha ha completado siete proyectos en Lawroweld, un campamento para jóvenes y familias ubicado en el estado de Maine. Más de 215 voluntarios han participado a lo largo de los años en diversas actividades, como renovaciones, pintura, limpieza y construcción.

Cada año, Maranatha colabora con organizaciones de Estados Unidos y Canadá para proporcionar mano de obra voluntaria en diversos proyectos de construcción o renovación en campamentos de verano y centros de retiros, escuelas e iglesias. El trabajo abarca desde la remodelación de edificios existentes hasta nuevas construcciones, lo que permite ahorrar miles de dólares en costos de mano de obra.

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