Proyecto para Familias Logra un Impacto Duradero en Juliaca, Perú!
El reciente Proyecto para Familias de Maranatha a 3800 metros de altura en Juliaca, Perú, demostró ser una experiencia transformadora para los cerca de 70 voluntarios que participaron. Liderado por el Pastor Steve Case, un veterano en este tipo de proyectos,el equipo incluyó a un gran número de personas participando en una misión con Maranatha por primera vez, todas llegando con una disposición a servir. El trabajo se centró en el campus del Colegio Adventista del Titicaca, una institución próspera que atiende a aproximadamente 1,200 estudiantes dentro de una comunidad universitaria más grande de 7,000 alumnos.
El proyecto de construcción principal fue la colocación de las paredes de bloques de un nuevo edificio de tres aulas para nivel de secundaria en el campus, lo que permitirá que 75 estudiantes más ingresen desde una lista de espera. Las nuevas aulas se unirán a los edificios existentes, que incluyen un gran Centro de Educación y Evangelismo que Maranatha construyó en la década de los 2000. Uno de los proyectos más únicos de este viaje misionero tuvo lugar en el mundialmente famoso Lago Titicaca. Un grupo selecto de voluntarios trabajó durante dos días pintando la iglesia flotante que Maranatha construyó hace años, la cual se encuentra entre las islas de totora del pueblo Uros.
Más allá de la construcción, otros voluntarios se enfocaron en el alcance comunitario. Los equipos rotaban entre la escuela adventista, participando en la enseñanza de inglés,donde los voluntarios interactuaron con los 1,200 estudiantes desde preescolar hasta la educación secundaria, y cuatro iglesias locales, donde dirigieron programas vespertinos de Escuela Cristiana de Vacaciones. Un equipo médico proporcionó atención médica gratuita en cuatro comunidades a cerca de 500 personas. Para los voluntarios más jóvenes, un punto culminante especial en este viaje fue el campamento de día donde los niños ayudaron con la construcción, además de participar en diferentes experiencias culturales, como aprender cerámica tradicional de un artesano local.
La conexión entre los voluntarios y la comunidad local fue tangible. Toda la escuela recibió al equipo con una recepción animada a su llegada, que incluyó música, bailes culturales y regalos de guantes y sombreros. Esto inspiró a los voluntarios a seguir esforzándose en gran altitud para terminar la mayor parte del edificio. Además, el proyecto hizo más que proporcionar mano de obra; también inspiró un ciclo de generosidad. Las iniciativas de recaudación de fondos de la Academia Adventista de Sacramento, en California, y de la Escuela Cristiana Okanagan, en Columbia Británica, impulsaron más donaciones de voluntarios durante el proyecto, creando un efecto dominó de apoyo.
De 2004 a 2006, más de 3,000 voluntarios de Maranatha llegaron a Perú, construyendo cerca de 100 iglesias y escuelas. En 2019, Maranatha regresó a Perú a solicitud de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Sudamérica. Después de una pausa en 2020 debido a la pandemia de COVID-19, los equipos de Maranatha en el país y los grupos de voluntarios reanudaron el trabajo en Perú el cual ha continuado hasta 2026.